FALLING SKIES (1ª TEMPORADA)‏

Siguiendo con mi "killing spree" de críticas virulentas, vuelvo a visitar un producto de la factoría Spielberg (aunque posiblemente en este caso hizo poco más que firmar cheques). Pero no sólo el nombre de Spielberg llamaba la atención entre los responsables de la serie. El creador de la serie, Robert Rodat, fue nominado al Oscar por el guión de "Salvar al soldado Ryan" (Steven Spielberg, 1998). Y entre los productores ejecutivos se cuentan Graham Yost (Ganador de un Emmy por los guiones de "Hermanos de Sangre", participó también en su sucesora. "The Pacific" y recientemente creó "Justified, la ley de Raylan") y también Mark Verheiden (que trabajó cómo guionista en la celebrada revisión de "Battlestar Galactica"). Con todos estos padrinos, ¿qué podía salir mal? Pues prácticamente todo.
La premisa argumental ya no es muy original. La tierra ha sido devastada y luego invadida por alienigenas. Sólo un reducido número de humanos resisten todavía contra el invasor, a pesar de que no parecer haber ninguna esperanza de victoria. ¿Porqué no se rinden? Evidentemente por dos motivos. Porque son americanos, la gente más valiente de la tierra, y porque todos están muy unidos a sus respectivas familias. Y de eso va la serie. En serio, no va de absolutamente nada más. Todo se reduce a escenas edulcoradas con los niños de la serie, momentos patrioteros y planos de la bandera de los Estados Unidos. Ad nauseam. Los estereotipos andantes que la serie quiere hacernos pasar por protagonistas se pasean por unos Estados Unidos que no parecen particularmente devastados sin hacer nada particularmente interesante. Parece que se aburran tanto cómo el sufrido espectador, que espera a que ocurra algo relevante en algún momento. Cómo es un producto dirigido a toda la familia, nunca ningún personaje da la impresión de correr verdadero peligro a menos que lleve escrito "voy a sacrificarme heróicamente" en la frente. Los alienígenas son unos tristes perdedores, y aunque no paran de repetirte lo duros e invencibles que son, lo cierto es que a la hora de la verdad los vapulean sin ningún problema cada vez que se enfrentan a ellos. Los humanos se pasean por ahí andando a plena luz del día sin que nunca los descubran las naves enemigas. Y por supuesto, hay un malo que se vuelve bueno que intentan convencernos de que es un malote carismático, pero no le sale (no se si culpar al actor o al guión, posiblemente a los dos). Unos efectos especiales que son bastante correctos para ser una serie de televisión no logran ni siquiera crear suficiente espectáculo cómo para que merezca ver la serie por las (insípidas) escenas de acción.
No sé ni cómo me la tragué hasta el final. Yo si que soy valiente y no los americanos. Lo único bueno que tiene la serie es que sólo son diez capítulos.

Veredicto: 3 A-B-U-R-R-I-D-A. 

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