LA INVENCIÓN DE HUGO, de Martin Scorsese
Cuando empieza "La invención de Hugo" quedas deslumbrado por la belleza de la fotografía y el uso inteligente de las 3D. Por lo cuidado de la recreación de una estación de trenes del Paris de después de la Primera Guerra Mundial. Un fantástico traveling te adentra el el microcosmos de la estación, te hace sentir la magia en potencia del lugar y los personajes que lo habitan y te preparas para ver una gran película. En serio, por un momento te ves a ti mismo recomendando encarecidamente la película a todos tus amigos. Y entonces... no ocurre nada. Nada más empezar la película se embarca en una presentación de personajes excesivamente larga en la que no sabes realmente de que va a tratar la película. Solo sabes que un niño (huérfano, claro, todos los niños de las películas son huérfanos) vive en la estación trabajando en el mantenimiento de sus muchos relojes y que diversas personas, algunas de las cuales no van a tener absolutamente nada que ver con la trama, trabajan o pasa...