J. EDGAR, de Clint Eastwood‏

La figura de J. Edgar Hoover, director del FBI durante 37 años, me parece lo bastante interesante cómo para mover mi culo al cine dirija quien dirija la película. Pero si la dirige Clint Eastwood ya son palabras mayores. Con semejante combinación, ¿qué podría salir mal? Cuando a eso le sumamos a actor de la talla de Leonardo DiCaprio y  Judy Dench y un guionista como Dustin Lance Black (activista por los derechos de gays y lesbianas que ganó el Oscar por la excelente "Mi nombre es Harvey Milk") tenemos unos cimientos realmente sólidos para la película.
Pero... no en vano este blog se llama "I speak evil" y no haría honor a mi (escasa) reputación si no tuviera un "pero". Y es que a pesar del buen trabajo de todos los arriba mencionados (se puede decir que hasta J. Edgar hizo un buen trabajo haciendo su vida interesante) la cinta no escapa a todos los problemas comunes a las biografías. Contar toda la vida de alguien con una vida tan complicada cómo la de Hoover no es nada fácil y hay que escoger en que centrarse y que descartar. Incluso así la historia tiene siempre tendencia a dar tantos saltos temporales que queda entrecortada y falta de estructura. En el caso de Harvey Milk el momento trascendente de su vida era muy claro y por eso funcionaba tan bien. Con el director del FBI se han centrado en dos temas, su relación homosexual con Clyde Tolson, y en un caso concreto, el caso Lindbergh. l. De estos dos puntos el primero está contado con fuerza y sin hacer concesiones por la notoriedad del personaje. El segundo, aunque narrado con la misma eficacia, me parece una elección más discutible. El caso Lindbergh posiblemente no le sonará de nada al espectador (yo mismo he tenido que mirar en la Wikipedia quién era Charles Lindbergh porque sabía que me sonaba de algo pero poco más) y aunque Hoover aprovechó la atención mediática que generó para cambiar la percepción del público respecto al FBI en sus inicios (cuando tenía reputación de corrupto e inútil) no es un caso particularmente interesante por si mismo. Se me anoja que habría habido mil cosas más interesantes en las que centrarse. Claro que de hecho se podrían hacer mil películas sobre la vida de famoso director dle FBI.
En cualquier caso con estos elementos el bueno de Clint ha sabido hacer un buen repaso a la vida del sujeto sin pasar demasiado de las dos horas, apoyandose en el propio protagonista para ejercer de narrador con el pretexto de la escritura de su autobiografía (lo que sin ser el más original de los recursos sigue funcionando), y n nos muestra a un Hoover capaz de lo mejor (fue en gran parte responsable de que los métodos científicos de investigación criminal se convirtieran en la norma y que se aceptaran cómo prueba cosas que hoy nos parecen tan comunes cómo las huellas digitales) y de lo peor (fue un megalómano que abusó de su poder, y mintió a menudo para crear una imagen heroica de si mismo).


Veredicto: 8 Hoover fue un individuo casi tan admirable cómo despreciable. Su faceta más positiva ya se nos había mostrado en infinidad de películas. Eastwood no se corta a la hora de mostrarnos su lado más oscuro, lo que es de agradecer.

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